lunes, 27 de febrero de 2012

En casa del herrero...

... ¡Cuchara de palo! (o cuchillo, que dicen por aquí)
Tarde de Lunes. Pero de las que me gustan. Un poco de todo, de esas en las que el tiempo pasa rápido pero sin llegar a estresarme.
Investigo un accidente laboral de lo más común... Esguince de tobillo viniendo a trabajar. Baja laboral.
Informe de ausencias, notificación de altas, más información sobre el Programa de Deshabituación Tabáquica, control de peso.
Aún no os lo había contado. Otro de los "programas" que inicié, prácticamente a petición de las trabajadoras, fue el de Control de Peso. Ya llevaban un tiempo pidiéndome dietas y, hasta entonces no había prestado mucha atención a este tema. Mi médico (así le llamaré por aquello de abreviar y con un toque de cariño), tras el Examen de Salud, les recomienda bajar de peso y les da unas recomendaciones, pero lo de siempre. Si no es bajo control, la hoja suele acabar en la nevera adornando. Y lo digo por experiencia propia. 
Tenía a un grupo de mujeres de un mismo departamento con ganas y necesidad de bajar de peso. Y fueron ellas mismas las que me propusieron hacerlo en grupo, "como lo del tabaco" - decían. Pensé que podría ser una buena idea que subieran juntas a pesarse y de paso, recibir las explicaciones pertinentes y se apoyaran e incentivasen entre sí. 
Y así fue. Empece a elaborar dietas semanales basadas en una alimentación equilibrada y variada, ni más ni menos. Sobre la marcha se me ocurrió que podría ser interesante tratarles algún tema sobre alimentación y pérdida de peso en la menopausia, hábitos, educación sanitaria, al fin y al cabo. Ya que, si nos ponemos en serio, no tiene sentido organizar un "tinglao", si en cuanto dejen de seguir mis papeles vuelven a comer como antes... En definitiva, aprender a modificar ciertos hábitos y dar continuidad al equilibrio alimenticio. 

Lo que no os he contado, es que casi me obligaron a formar parte del grupo. Si alguien necesitaba aplicar todos estos conceptos y bajar de peso, era yo. Y lo peor de todo, esta vez no os voy a contar que cumpliese la función modélica. Sino todo lo contrario. Ya me gustaría poder contar lo contrario. ¡Ni aunque tuviese a medio centro expectante de mi peso!
Gracias a Dios, no se dejaron guíar por mis actuaciones sino por mis palabras, y lograron su objetivo. Consiguieron bajar de peso, y se van manteniendo bastante bien. Lógicamente, no todas, pero sí la mayoría. Como en un principio se propuso, cada cierto tiempo y tras épocas de excesos, volverían a subir a pesarse y retomar. Y así sigue ocurriendo. Aunque de forma individual, sigo ayudando a gente a bajar de peso y educar su alimentación.
He pensado volver a organizar algún grupo, pero antes, he de lograrlo yo. 
El lunes próximo, tengo cita con una nutricionista. Aunque parezca mentira, (y cambio la versión), necesito que me pongan colorada para bajar de peso... ¡Y ni con esas! 





4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Que sí! Joe! No me crees? Estoy más redonda que cuando me conociste! jaja! Besotes!

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  2. Cuánto te entiendo. Yo estoy en plena operación faja braga y llevo dos semanas sin ir al nutricionista por motivos de trabajo. Resultado... seguro que malo.

    En las dos últimas empresas donde ejercí como médico del trabajo implementé Programas de control de peso y fueron muy agradecidos. Hay pacientes a los que hubo que retirarles la medicación que tomaban para la tensión y para la diabetes, porque al bajar de peso ya no la necesitaban.

    Y lo dicho, para perder necesitas que te pongan colorá.

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  3. Pues ya ha llegado mi primer día y casi me da un infarto cuando he visto el peso! Pero eso es bueno. ¡Que impacte para que haga efecto!

    ¡No es por dramatizar!¡He tocado fondo y rebotado! Ahora toca luchar... ¡Ya he empezado hoy con mis mejores intenciones! ¡Ya os contaré! (ahora tengo aún más responsabilidad por contarlo aquí)

    Y ya sabes, Dr. Maño, anímate conmigo e intenta sacar un huequito para esa cita!

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