sábado, 18 de febrero de 2012

Sábado de guardia

He de reconocer que me ha costado arrancar para escribir una nueva entrada. Me gustaría tratar tantas cosas, que ¡no sé por donde empezar! Así que he decidido hacer gala al nombre de este blog, y poneros al día. 
Sí, sí,... los sábados también trabajo. Aunque afortunadamente sólo alternos. Que dijera que me gusta mi trabajo no significa que me ilusione venir en fin de semana, pero forma parte de las normas! Así que trato de llevarlo con el mejor ánimo posible. Al fin y cabo todo es arrancar, porque una vez que estás en el ajo es como cualquier tarde. 
Hoy está siendo un día tranquilo. Algunas consultas, varias llamadas para informar de ausencias al trabajo por enfermedad, investigación de un accidente laboral leve y, lo más interesante para mi gusto, algunas actividades dentro del Programa de Deshabituación Tabáquica. Informar a los que demandan, captar a los que no se deciden y elaborar un nuevo cartel de campaña para Marzo.
Como podréis ver, he abierto una pestaña, todavía en blanco, llamada de esa forma, "Programa Deshabitaución Tabáquica". Y es que para mí, poner en marcha y llevar a cabo este programa ha sido y es un reto y toda una satisfacción. Y si os despierta el interés, estoy dispuesta a enseñaros lo que sé, por si os sirve., aunque no sea mucho.
Ya han pasado 2 años desde que empecé a trabajar sobre este tema. Hoy he estado haciendo balance. De treinta y cinco trabajadores que han sido sometidos a la Terapia Multicomponente de Tabaquismo, 22 han conseguido dejarlo y 13 volvieron a recaer. 22 satisfacciones y 13 retos. Cada una con sus peculiaridades pero con un objetivo común: Dejar una adicción. Dejar una droga.
Este programa de Promoción de la Salud fue uno de los que primero tuve la ocasión de conocer. Tuve la suerte de trabajar, aunque por poquito tiempo, con una enfermera y una médico Expertas en Tabaquismo y con gran profesionalidad. Esto ya despertó el interés en mí, pero no fue hasta casi 4 años después cuando, tras ver en una trabajadora la inminente necesidad de dejar de fumar, por motivos de salud y su impotencia frente a lograrlo en solitario, decidí que tenía que embarcarme. Además de que por fin me sentía con suficiente fuerza moral para hacerlo. Por fin lo había dejado yo. La experiencia te da empatía y la función modélica te da credibilidad. Como poder, podría haberlo hecho antes, pero si yo misma no me lo creía, no podía hacer creer a los demás.
Fue entonces cuando empece a interesarme, a estudiar, a organizar, planificar y a aprender sobre cómo ayudar a dejar de fumar. Y aún creyendo estar un poco "verde" y asustada, me lancé y empecé un primer grupo que, no sé si por la suerte del principiante que le llaman o por pura casualidad, ¡fue un éxito rotundo! Todos ellos lograron dejar de fumar y lo mantuvieron en el tiempo, se encontraban orgullosos, contentos y enormemente agradecidos de hacer recibido mi ayuda. ¡Es ahí cuando te motivas de verdad! Ver que eres capaz tú, con tu voz y tus conocimientos, de lograr algo así, es reconfortante.
Hasta que, con toda energía y confianza, me animé rápidamente a iniciar un nuevo grupo, y, como todo no puede ser perfecto, cual fue mi sorpresa, ¡más del 50% de recaídas en el primer mes de terapia! 
Esto es parte del aprendizaje también, cada persona es un mundo y sería mentira decir que tengo las herramientas suficientes para ayudarlos a todos. Ni mucho menos. Además, no siempre está en tu mano.
Pero no por ello me rendí, sino más bien me dediqué analizar cuáles eran las posibles causas de fracaso. Algunas las pude o podré subsanar y otras no, claro está. Entre otras cosas, aprendí que la dificultad no está en conseguir que dejen de fumar, sino en enseñarlos a vivir sin tabaco.
Y así, empece a introducirme en este tema, del cual aún tengo mucho por aprender, pero que también me ha enseñado y aportado mucho.
No podía imaginar hasta qué punto el tabaco te puede llegar a coartar la libertad y a limitar la vida. 
A día de hoy siguen viniendo a preguntarme cuando empiezo un grupo de terapia nuevo para dejar de fumar. Y me crean el gusanillo de nuevo, haciéndome preguntar, ¿esta vez, seré capaz?

Se acaba casi mi jornada, y, si no me toca atender a una señora que se acaba de marear, según me están diciendo, ¡cierro botiquín! 
¡Bonito fin de semana y hasta pronto!



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